Cómo funciona Mirai por dentro
Sin secretos de fondo: este es el método. Sin spoilers tampoco: los ejercicios concretos no se muestran, para que la experiencia mida lo que tiene que medir.
Una metodología rigurosa basada en tres pilares
Sin secretos de fondo: este es el método. Sin spoilers tampoco: los ejercicios concretos no se muestran, para que la experiencia mida lo que tiene que medir.
Una buena decisión vocacional cruza tres cosas: lo que te interesa, aquello para lo que tienes facilidad, y cómo es el mundo laboral real. Mirai mide las dos primeras en una experiencia de alrededor de media hora, y cruza los resultados con la tercera usando datos oficiales.
Estímulos audiovisuales que revelan tus preferencias auténticas
Tareas validadas por psicología cognitiva que miden habilidades reales
Datos oficiales de empleabilidad y demanda del Mineduc
Los inventarios de intereses serios no preguntan de una sola forma. La práctica establecida en evaluación vocacional es combinar tres tipos de pregunta: qué actividades te gustan, qué asignaturas te gustan y qué ocupaciones te atraen. El patrón de todas esas respuestas es lo que forma el perfil. Mirai usa esos tres tipos, más uno propio.
Contextos de trabajo reales. En vez de preguntarte '¿te interesa la investigación científica?' — una pregunta que casi todos responden pensando en quién quieren ser y no en quién son — te mostramos lugares de trabajo reales, con su ambiente y su sonido, y registramos tu reacción. Este enfoque proviene de una línea de instrumentos basados en imágenes, con décadas de desarrollo en psicometría, actualizada hoy con material audiovisual. Hay un segundo efecto buscado: mostrar el trabajo como es de verdad, con lo entretenido y lo incómodo, ayuda a calibrar expectativas. Buena parte de los cambios de carrera no ocurren porque la persona se equivocó de interés, sino porque no sabía cómo era el día a día de esa profesión.
Actividades y pasatiempos. Te preguntamos por cosas concretas que haces o harías por gusto, no por obligación. Esto no es un invento nuestro: el Self-Directed Search de John Holland — el instrumento de orientación vocacional más usado del mundo — dedica una sección completa a actividades y pasatiempos de tiempo libre, con once preguntas por cada tipo de interés, respondidas simplemente como 'me gusta' o 'no me gusta'. Sus secciones reportan consistencia interna entre .72 y .92 y confiabilidad en el tiempo entre .76 y .89 en muestras de adolescentes y adultos jóvenes.
Asignaturas escolares. Llevas años descubriendo qué ramos te resultan y cuáles se te hacen cuesta arriba. Esa información es demasiado valiosa para ignorarla, y es el tercer tipo de pregunta que usan los inventarios establecidos.
Lo que ya estabas pensando. Al comenzar te preguntamos si tienes algo en mente. No es una formalidad: la evidencia muestra que las aspiraciones que una persona declara espontáneamente predicen su ocupación futura tan bien como — o mejor que — los inventarios estandarizados. Nos sirve para comparar al final lo que creías con lo que encontramos, no para confirmarte lo que ya pensabas.
Ninguna forma de preguntar es suficiente por sí sola. Una respuesta puede estar teñida por lo que uno cree que debería contestar, por el día que tuvo o por la palabra exacta que usamos. Al medir cada área de interés con varios tipos de pregunta, el perfil se vuelve más estable.
Y cuando las señales no coinciden, también lo decimos. Si tus reacciones a los ambientes de trabajo apuntan a un lugar y tus actividades preferidas a otro, tu informe te lo muestra en vez de esconderlo detrás de un promedio. Esa discrepancia no es un error del test: suele ser la parte más interesante de la conversación.
Usamos mini-juegos, pero no cualquier juego. Cada uno está construido sobre un tipo de tarea con décadas de evidencia en psicología cognitiva. Medimos cinco capacidades: razonamiento con patrones, razonamiento numérico, razonamiento espacial, memoria de trabajo, y comprensión y expresión verbal. Están entre las capacidades con mayor respaldo científico como predictores del desempeño académico posterior, y cada una se mide con su propio tipo de ejercicio: no repetimos la misma prueba con distinta cara.
El formato de juego cumple una función concreta: reduce la ansiedad de examen, que distorsiona los resultados. La tarea de fondo es la que hace la medición.
Dos decisiones importantes: el tiempo no te presiona — medimos precisión y nivel alcanzado, no velocidad — y antes de cada juego hay una práctica que no puntúa, para que nadie sea evaluado mientras todavía está entendiendo las instrucciones.
Una última decisión, sobre cómo te mostramos el resultado: no te vamos a dar un porcentaje. Decir '73% en razonamiento espacial' suena preciso y no significa nada mientras no exista una referencia chilena con la cual compararte — y esa referencia es justamente lo que estamos construyendo con los pilotos. Por eso tu informe te muestra bandas: en qué capacidades destacas y en cuáles tienes espacio para desarrollarte. Cuando tengamos normas locales, podremos decirte con precisión cómo te comparas con estudiantes de tu edad, y lo diremos aquí.
Las capacidades verbales no se pueden medir bien con alternativas. Por eso te pedimos escribir con tus palabras, y esa respuesta la evalúa inteligencia artificial aplicando rúbricas diseñadas por profesionales.
El orden importa: la IA aplica criterios definidos por personas, no improvisa juicios. Evaluamos tres cosas distintas: cómo comprendes un texto, cómo estructuras un argumento y cómo te expresas cuando escribes libremente. Nunca tu opinión, y nunca tu ortografía.
Antes de puntuar, verificamos algo básico que muchos sistemas no verifican: que tu respuesta hable efectivamente del texto que leíste. Un párrafo bien escrito sobre otra cosa no recibe puntaje — te avisamos y puedes intentarlo de nuevo.
Cada respuesta la evalúan dos sistemas de inteligencia artificial de forma independiente, y medimos cuánto coinciden entre sí. Cuando difieren, usamos la evaluación más conservadora y marcamos el caso para revisión humana. Ese porcentaje de acuerdo entre evaluadores es una de las métricas que estamos midiendo durante la validación, y la publicaremos cuando tengamos suficientes casos.
Durante esta etapa, además, una parte de las evaluaciones se revisa manualmente para verificar que la corrección automática coincide con la de un evaluador humano.
Para evaluar lo que escribes usamos servicios de inteligencia artificial de terceros. Eso significa que un texto sale de nuestros servidores, y creemos que tienes derecho a saber exactamente qué sale y qué no.
Lo único que enviamos es: el texto del ejercicio y tu respuesta, más las instrucciones de evaluación. Nada más. No viaja tu correo, ni tu nombre o apodo, ni tu edad, ni tu curso, ni ningún identificador que permita saber que esa respuesta es tuya. Para el servicio que evalúa, tu texto es un texto sin dueño.
Antes de enviarlo, además, revisamos automáticamente tu respuesta y reemplazamos datos personales que puedas haber escrito sin darte cuenta — un RUT, un teléfono, un correo. El texto original queda solo en nuestra base de datos; el que viaja va limpio. Y te lo pedimos también en pantalla antes de escribir: no incluyas datos personales en tus respuestas.
El cruce entre tu respuesta y el resto de tu perfil ocurre únicamente en nuestros servidores. El servicio externo devuelve una evaluación sobre un texto anónimo; somos nosotros los que sabemos a quién corresponde.
Si eres apoderado, orientador o directivo y quieres el detalle técnico de qué proveedores usamos y bajo qué condiciones, escríbenos y te lo contamos.
Los datos laborales de tu informe vienen del Buscador de Estadísticas por Carrera de mifuturo.cl, el portal oficial del Ministerio de Educación. Esas cifras no salen de encuestas ni de promedios de la industria: se construyen cruzando información real del Servicio de Impuestos Internos, es decir, las declaraciones efectivas de personas tituladas.
Eso tiene una consecuencia que preferimos explicar antes de que la note: los datos tienen algunos años de rezago. Para saber cuánto gana alguien al cuarto año de titulado, hay que esperar a que efectivamente pasen esos años y se declaren esos ingresos. Es el precio de que sean datos verdaderos y no proyecciones. Cada cifra de tu informe indica a qué cohorte corresponde.
Las tendencias a futuro son otra cosa y las tratamos distinto: cuando decimos que un área está en expansión o en transformación, citamos el informe y el año del que sale esa proyección, y la presentamos como tendencia, no como certeza.
Y cuando una carrera no tiene datos oficiales publicados —porque no existe como categoría en las estadísticas del Ministerio— lo decimos explícitamente en vez de estimarlos.
Mirai está en desarrollo activo y lo decimos con todas sus letras. La arquitectura del instrumento se construyó sobre marcos con respaldo científico internacional, y estamos en el proceso de validarla con estudiantes chilenos: pilotos en colegios, comparación con instrumentos ya establecidos y construcción de normas locales.
Y una cifra que preferimos poner sobre la mesa: una revisión que reunió casi cien años de investigación encontró que los inventarios de intereses aciertan la carrera que la persona finalmente elige alrededor de la mitad de las veces (Hanna y Rounds, Psychological Bulletin). La mitad. Eso significa dos cosas: que estos instrumentos sirven de verdad — mucho más que el azar entre cientos de carreras posibles — y que ninguno, incluido el nuestro, es una bola de cristal. Por eso Mirai entrega caminos para explorar y datos para decidir, no un veredicto.
Publicaremos los avances de ese proceso en esta misma página. Mientras tanto, cada informe declara sus alcances.
¿Eres orientador, docente o directivo y quieres conversar sobre la metodología? Escríbenos a colegios@miraiapp.cl