Qué hacer si no sabes qué estudiar y sientes presión por decidir
Una guía práctica para enfrentar la duda sobre qué estudiar en Chile, entender las cifras de deserción y tomar decisiones sin caer en la prisa.
Una guía práctica para enfrentar la duda sobre qué estudiar en Chile, entender las cifras de deserción y tomar decisiones sin caer en la prisa.
Es habitual llegar al último tramo de la educación media en Chile sin certeza sobre qué carrera seguir. La presión social y familiar suele instalar la idea de que todos los demás tienen una claridad absoluta sobre su futuro, mientras que la duda se percibe como una falta de preparación personal.
La realidad es que la incertidumbre al terminar la enseñanza media es un proceso común. La toma de decisiones académicas no requiere una revelación repentina ni una certeza del cien por ciento desde el primer día. Exige, en cambio, un método para procesar la información disponible, evaluar alternativas de forma ordenada y reducir la ansiedad que genera el cambio de etapa.
El sistema de transición a la educación superior en Chile exige tomar decisiones en un periodo acotado. En pocos meses, un estudiante debe analizar puntajes, ponderaciones, costos, empleabilidad y ubicación geográfica. Al sumar la expectativa del entorno, es natural que el volumen de variables provoque bloqueo.
Además, existe el mito de que existe una opción única e infalible que resolverá todos los aspectos de la vida laboral futura. Cuando esa opción perfecta no aparece de inmediato, surge el temor a cometer un error irreparable.
Comprender que la trayectoria profesional no se define en un único hito ayuda a bajar la tensión. Las decisiones académicas se construyen por etapas y se adaptan con el tiempo.
Las estadísticas oficiales muestran que el tránsito por la educación superior en Chile no es una línea recta para todos. Según el informe de Retención de primer año de la Subsecretaría de Educación Superior (SIES), la tasa de retención para la cohorte 2021 fue del 75,4%. Esto implica que la deserción en primer año se situó en torno al 24,6%, lo que equivale aproximadamente a 1 de cada 4 estudiantes.
Analizar un periodo anterior entrega una perspectiva complementaria: la deserción en primer año para la cohorte 2015 alcanzó un 28,8% (SIES). De ese grupo de estudiantes que interrumpió sus estudios iniciales, un 49% reingresó posteriormente al sistema de educación superior.
Estas cifras señalan dos hechos relevantes. Primero, la reevaluación de la elección inicial ocurre con frecuencia en el sistema chileno. Segundo, un cambio de rumbo o una pausa no significa el fin del desarrollo profesional, ya que la mitad de quienes suspenden su carrera inicial retoma sus estudios superiores en otra opción o institución.
Al mismo tiempo, la formación en educación superior mantiene un valor sistemático en el país. Datos de la OCDE (Education at a Glance 2024/2025) indican que los trabajadores con educación terciaria en Chile perciben en promedio un +112% de ingreso en comparación con quienes completaron únicamente la educación media.
Para avanzar en medio de la duda, conviene reemplazar la búsqueda de una certeza absoluta por acciones de exploración estructurada:
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